sábado, agosto 04, 2007

Relatos cortos para una Guajira inmensa (I) – El viaje

El reto es complejo cuando no se conoce la carretera. De Bogotá a Santa Marta son casi mil kilómetros. La Troncal del Magdalena me es ajena hasta La Dorada, un lugar que no visitaba desde más de 20 años en una breve compañía a mi papá en un viaje de trabajo. El resto del camino, una total incertidumbre.

La primera parte del camino (que incluye a Honda y a La Dorada) se vuelve una pesadilla, bastante descorazonador: Decenas de miles de huecos ‘alentejan’ el primer trayecto. A ese ritmo no íbamos a llegar muy lejos. Nos parece increíble que una carretera relativamente joven esté en esas condiciones. Su estado no se compadece con su trascendencia. La Dorada, por cierto, tiene ahora un aire más oscuro, más deteriorado y al ver l oque allí converge: río Magdalena, estación de trenes y carretera principal me pregunto cómo es que en otro país, La Dorada sería una de las principales ciudades de la nación y aquí es un pueblito casi miserable.

Ah, por cierto. Un trancón descomunal se formó a ambos lados del puente de La Dorada sobre el río Magdalena, el que por supuesto nos lo ‘comimos’ completito ¿La razón? Un carrobomba había sido dejado sobre el puente y durante más de una hora el tráfico se paralizó mientras las tareas de desactivación y retiro del vehículo. Donde se hubiese perpetrado el atentado creo que se habría frustrado este viaje y medio país estaría sufriendo las consecuencias. ¿Salió en las noticias? Hasta donde sé, no.

De ahí para adelante se ve la exhuberancia de las tierras que con razón, pero no con justificación han servido de pretexto para las guerras entre guerrilla y paramilitares. Puerto Boyacá tiene muchas de las mejores tierras para cultivos del país, pero sus propietarios se pasean en flamantes camionetas 4x4 para vigilar cómo sus miles de cabezas de ganado se devoran esos pastos que crecen con más de lo que necesitan.

El Magdalena medio ofrece calor muy bravo, pero lo compensa con paisajes idílicos. Después de Puerto Boyacá se va arreglando la carretera y las velocidades pudieron aumentar de 35 a 140 km/h sin problema en unas rectas magníficas. Aún así estábamos muy lejos de lo que queríamos: Llegar a Santa Marta como primer trayecto. Las fuerzas me dieron hasta Aguachica donde mi amigo Wilson tomó el volante y mantuvo el ritmo y en ocasiones lo elevó, obviamente con toda la prudencia. En Bosconia y luego de 16 horas tomamos una buena decisión: No ir a Santa Marta, sino desviar a Valledupar. Para desde allí salir a Riohacha al día siguiente. Además de ahorrar así unos 40 kilómetros, nos topamos con una carretera en muy buen estado, pero con la ventaja de que no tenía los camiones que desde San Alberto ya venían en cantidades insoportables. Luego de asegurarnos que la seguridad estaba garantizada seguimos a Valledupar, avanzamos a buen ritmo por ese último envión y a una hora de llegar a la capital vallenata, Wilson no alcanza a ver unos conos en el centro donde la Policía o el Ejército han decidido ponerlos entre llantas, tal vez para que no se los lleve el viento. En todo caso un burrada monumental ponerlos entre llantas. El carro, con esfuerzo, se salva de salir de la carretera. No pasó nada, salvo que se sumió la placa.

Nos hospedamos en el Sicararé, que parece que es de lo mejorcito en la capital de Cesar. Una subida de tensión arterial con un muy fuerte dolor de cabeza me acosa desde las 2:13 a.m. hasta el medio día. Desde las 7 he estado tratando de encontrar una droguería en Valledupar que tenga tensiómetro pero se vuelve una misión imposible; dos clínicas se demoran demasiado por l oque en la tercera por fin me atienden ágilmente. Hacia las 11 a. m. y con menos dolor, nos decidimos y a conocer el mítico río Guatapurí. Es un sitio muy lindo donde ya muchas familias estaban en el tradicional paseo de olla, preparando gallina. Me imaginaba un sitio muy sucio, pero me sorprendió que la gente cuida relativamente bien ese balneario y en sus aguas cristalinas se ven peces tranquilamente alternando con los bañistas, entre los cuales nos camuflamos y disfrutamos de un delicioso baño.

Hacia el medio día emprendemos camino hasta Riohacha con el propósito de que no llegáramos tan tarde porque nos advirtieron bastante de que la inseguridad podría aumentar con el paso de los contrabandistas. Luego de almorzar en Hatonuevo comienzan paisajes más secos con vegetación más esquiva; los Wayúu transitan en bicicletas prehistóricas y aguantan de manera estoica el calor sofocante. Así, sin mayores novedades, llegamos a la capital casi a las 4 pm.

En estos días les contaré --con todo y fotos-- otras impresiones sobre este, un país distinto dentro de esta misma Colombia.

[Off Topic]: Me ha sido muy difícil conectarme a la red y el correo electrónico se vuelve una prioridad frente al tiempo que puedo dedicar al blog. Gracias por la paciencia.

6 comentarios:

gerente dijo...

Ay! don Victor, espero que de regreso pasen por santa marta, para que compare como una ciudad como Valledupar tiene mucho que enseñar a las demás ciudades costeñas en cuanto a civismo, limpieza y cultura, pero en fin, Es mejor el Vajamar hotel, un poco mas costoso, pero un gran servicio, ambos hoteles son clientes mios.
de regreso, le repito devuelvase por Santa Marta, pase por Zona Bananaera, Aracataca y Fundación, donde la cosa está que arde y donde se nota que la desmovilización paramilitar solo fué en los noticieros

FALENAZUL dijo...

Victor tiene toda la razón, aquí la noticia del carro bomba no salió por ninguna parte...el profesor Moncayo y su diálogo con Uribe no dieron espacio para nada más...muchos saludos.

Galo dijo...

De Honda a Villeta es lentísimo, a mí me tocó sufrirla hace como año y medio cuando fui a Bogotá en carro. Lo peor es que tienen el descaro de llamarla Autopista Medellín-Bogotá. No puedo decir nada entre La Dorada y Santander, de ahí a Santa Marta la vía es muy buena, claro que el calor es muy bravo. Mucha suerte Víctor en tu viaje y esperamos más noticias de este. Saludos.

caminante77 dijo...

Que buen viaje, aunque un poco lleno de huecos y sustos. Espero que todo siga bien y ten mucho cuidado, el Magdalena Medio no es precisamente el lugar mas seguro en el pais, lo digo por experiencia!!

FRancisco dijo...

Hola Víctor, feliz viaje e interesante conocer sitios y lugare diferentes, por acá visitando sus blog, saludos.

Jorge Queirolo Bravo dijo...

Es interesante conocer algo más de Colombia y poder explorar, aunque sea virtualmente, la profundidad de un país tan amplio y diverso. Ojalá publiques más relatos sobre el mismo tema. A lo mejor me animo a viajar nuevamente a Colombia, país al que no he ido en muchos años y del que solamente conozco Bogotá, Cali, Palmira, Pasto e Ipiales.